El perdón mal hecho es peor que no pedirlo. "Perdón si te has sentido mal" y "perdón pero tú también" no cuentan: el "si" y el "pero" borran todo lo anterior.
La fórmula del perdón que funciona
- Nombra lo que hiciste. "Perdona por contestar mal y por no escucharte."
- Reconoce el efecto. "Entiendo que te has sentido ignorada, y tienes razón."
- Di qué vas a cambiar. "La próxima vez voy a parar y escucharte antes de contestar."
- Cero peros. Ninguno. Ni uno.
¿Y si de verdad no sé qué he hecho?
Pasa mucho. En vez de fingir, sé honesto con curiosidad, no a la defensiva:
"Veo que estás dolida y no quiero quitarle importancia. ¿Qué es lo que más te ha molestado? Quiero entenderlo bien."
El perdón se demuestra cambiando, no repitiendo la frase. Perdón + mismo error = no era perdón.
