Los likes, los seguidos y los mensajes directos han creado un montón de conflictos nuevos. No hay una regla universal, pero sí hay principios que evitan la mayoría de los marrones.
Principios que casi nunca fallan
- Transparencia. Si algo lo esconderías, ahí hay una señal. La confianza vive de no tener que ocultar.
- Hablad de vuestras líneas rojas. Lo que para uno es inofensivo para otro no lo es. Mejor pactarlo que suponerlo.
- Cuidado con la nostalgia digital. Cotillear el perfil de tu ex a las dos de la mañana no lleva a nada bueno.
- Nada de comparar. Las redes son un escaparate maquillado. La pareja perfecta de Instagram también discute por quién saca la basura.
Prohibido: revisar el móvil de tu pareja a escondidas. Aunque no encuentres nada, has roto algo más importante que cualquier chat: la confianza.
Si el tema de las redes genera tensión, va muy ligado a los celos y la seguridad. Trabaja la raíz, no el síntoma.
Ninguna relación se hundió por un like. Se hunden por la falta de confianza que ese like destapa.
